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[ES] En defensa de las vidas negras

Blogs Racial Justice

Amigxs,

Tenemos que decir sus nombres.

George Floyd. Breonna Taylor. Tony McDade. Ahmaud Arbery. Nina Pop. Muchxs más…

Cada uno de estos nombres es un ser humano; cada nombre es parte de una familia, un grupo de amistades, y una cultura. Por mucho tiempo hemos menospreciado el valor de las vidas pertenecientes a los cuerpos negros y hemos impuesto sistemas opresivos que hacen imposible que sean libres e iguales. La rebelión que vemos hoy es el resultado de una profunda necesidad insatisfecha de pensar y rectificar esa historia.

Mientras presenciamos la supremacía blanca que se manifiesta en su máxima potencia a través de los repetidos asesinatos de personas negras a manos de la policía, también somos testigxs de un levantamiento sin precedentes en las calles de ciudades en todo Estados Unidos y alrededor del mundo. En nuestra visión de un mundo justo, cada persona es valiosa y capaz de crear su propio destino. Pero para llegar a esto, debemos deshacer las capas de racismo e injusticia que hemos construido en nuestra cultura global.

La gente negra está arriesgando sus vidas para derribar los sistemas de opresión. Las instituciones de gobierno, la policía, y el llamado sistema de justicia, están todos integrados con políticas racistas que se han inculcado y defendido por más de 400 años. Incluso frente al coronavirus, el cual ha matado desproporcionadamente a personas negras y otras poblaciones vulnerables, el reclamo por la justicia está llamando a la gente a salir de la seguridad de la cuarentena a las calles. Debemos estar dispuestxs a apoyarles mientras están en la primera línea de dos pandemias: el racismo y el COVID-19.

Estamos unidxs. En HRFN, estamos con las personas que toman las calles, como Tamika Mallory – una joven activista negra que redefinió el dañino discurso sobre las protestas y declaró a las corporaciones: “ustedes son los saqueadores”. Ella, como muchas personas que han asumido la protesta como su lenguaje de duelo preferido, merece un mundo que reconozca su valor, aprecie su contribución a la sociedad, e invierta en su salud y seguridad.

El gobierno de EE. UU. tiene los recursos, monetarios e institucionales, para apoyar a las comunidades marginadas y desfavorecidas. Pero en vez de invertir en proteger los derechos humanos y las vidas de sus ciudadanos, los EE. UU. han hecho uso de la fuerza de la Guardia Nacional, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), y otros departamentos que fueron fundados en base del racismo para atacar a manifestantes y robarles sus derechos constitucionales.

¡La filantropía debe intervenir y desafiar el racismo antinegro!

Debemos apoyar un futuro más justo. Para aquellxs en la filantropía, prestemos atención a las sabias palabras de Will Cordery en su reciente artículo en NonProfit Quarterly, “La filantropía institucional debe reconocer cómo se beneficia del privilegio blanco y comprometerse a trabajar activamente para desarmar esta arma de privilegio antes de poder apoyar de manera seria y holística la justicia racial.” Es hora de organizar, formular estrategia y movilizar recursos por la justicia racial y social. Debemos hacer nuestra parte incrementando fondos para trabajo organizativo liderado por personas negras, tanto dentro como fuera de EE. UU. Para asegurar un cambio sostenible a largo plazo, debemos proveer fondos a organizaciones de base durante los próximos años. Acogemos el llamamiento de Neighborhood Funders Group a la solidaridad en la filantropía, a Apoyar las vidas, el futuro y el trabajo organizativo de las personas negras.

Hoy y cada día, las vidas negras importan. Nos oponemos a la supremacía blanca y la brutalidad policíaca. Estamos con el pueblo que posee la valentía de resistir, la fortaleza de arriesgar sus vidas, y la confianza en la acción colectiva para hacer la diferencia. Creemos que la gran mayoría de las personas negras y de color se van a unir para librarse del yugo de la opresión a nivel mundial y construir el mundo que todxs imaginamos.

Construir ese mundo requiere un compromiso a la justicia y una búsqueda incesante para asegurar que todas las personas, especialmente las que han sido históricamente oprimidas, tengan un camino claro hacia la liberación. Nada menos será suficiente.

Con solidaridad,

Ana María Enríquez
Directora Ejecutiva, HRFN

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